sábado, 13 de abril de 2013

Opinion de Ricardo Morales (Hijo)



Con referencia a Jung y A.A.

Es un texto interesante que facilita nuestro compartimiento, y con ese fin, expongo   las siguientes puntualizaciones:
1.  Entiendo que el objetivo básico del autor del texto es mostrar que la literatura de AA ha sido recibida con una actitud acrítica, atribuyéndole el carácter de verdad absoluta, verdad “divina” que como tal “es” la única manera en la que se puede entender y practicar el movimiento de AA.
2. Ese objetivo lo logra, haciendo ver con el contraste de citas, la divergencia que hay entre lo que se expresa en la literatura y los textos de Jung, citas de las interpreta su significado para quienes lo escriben desde AA y lo que dejo escrito el mismo Jung. Sobre la base de ese contraste muestra que la literatura es una interpretación de quienes la escribieron y no una verdad absoluta que deba ser asumida y practicada como un dogma.
3. Con relación a los autores de la literatura citada de AA, hace ver que ésta fue producida por personas pertenecientes a una cultura en la que la visión religiosa, se muestra como “la” visión fundamental desde la que intentan interpretar su experiencia y el movimiento naciente de AA.
4.En la manera que realiza su análisis, hace evidente que, en general,  los miembros de AA reciben la tradición y pretenden practicarla de manera dogmática. Esa su manera de “ser” AA, implica forzar a los miembros del movimiento a plegarse a la “única” manera posible de entender lo que son los grupos. Es desde esa actitud y creencia dogmatica que se niegan otras maneras de interpretar y practicar AA.
5.Sin negar el valor que la literatura puede tener y su posible eficacia como programa de recuperación para algunos miembros de los grupos, lo esencial es reconocer, entre otras cosas, que la literatura es opcional y por ello, cualquiera puede no asumirla como “su” literatura, sin que por ello deje de ser un AA con pleno derecho de pertenencia a los grupos.
6. Con independencia de cuál sea la opción de cada miembro, del texto que compartimos se colige que cuando se reflexiona sobre sí mismo o los grupos, se debe hacer con un mínimo de suficiencia y seriedad.

C.G. Jung y Alcohólicos Anónimos, algunas observaciones, parte # 1



C.G. Jung y Alcohólicos Anónimos, algunas observaciones, parte # 1

El común escuchar en los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) que su programa se debe o surgió del consultorio de Carl Jung. En la literatura de AA se cita la siguiente historia, que aquí presentamos de manera resumida.
Se dice en el libro Alcohólicos Anónimos, el texto fundador del movimiento, conocido también como libro azul o libro grande, que un hombre de negocios norteamericano “apto y con buen sentido” había pasado de un sanatorio a otro para tratar su problema de alcoholismo y que fue a Europa donde siguió un tratamiento con Carl G. Jung, al finalizarlo “creía haber adquirido tal conocimiento del funcionamiento interior de su mente y de sus resortes escondidos, que una recaída era algo inimaginable. A pesar de esto, al poco tiempo estaba borracho” (pág. 24, 3era edición, versión en español 1990). Se dice que volvió donde Jung y que este le dijo “tiene usted la mente de un alcohólico crónico (…) nunca he visto recuperarse a nadie”. El hombre de negocios (después llamado Rowland H. en la literatura de AA) le preguntó “¿no hay ninguna excepción?” y Jung le contestó: “Sí, sí la hay (…) Aquí y allá, de vez en cuando, algunos alcohólicos han tenido experiencias espirituales vitales (…) Parecen ser de la naturaleza de enormes desplazamientos y reajustes emocionales” (pág. 25).

En otra publicación de AA llamada “Tres charlas a sociedades médicas por Bill W., co-fundador de AA” se da una versión ligeramente distinta del discurso de Jung. Supuestamente le dijo a Rowland H., además de lo anterior: “La fe religiosa corriente no es suficiente. De lo que yo hablo de una experiencia transformadora, una experiencia de conversión* si le parece mejor el término. Solo puedo recomendarle que se sitúe en la atmósfera religiosa de su escogencia (…) y que se entregue a cualquier Dios que usted crea que exista. El rayo de la experiencia transformadora podría entonces golpearlo”.

En la autobiografía de Carl G. Jung Recuerdos, sueños, pensamientos
Editorial Seix Barral- Jung da una visión completamente distinta del proceso terapéutico con dicho hombre de negocios, además de decir que no era “alcohólico” sino una neurótico corriente con un pavoroso complejo materno:

“Un colega americano me había enviado un paciente. El diagnóstico decía «neurastenia alcohólica». El pronóstico le calificaba de «incurable». (…) Vino a las horas de consulta y después de que hube conversado un poco con él advertí que el hombre tenía una neurosis corriente de cuyo origen psíquico él no sospechaba nada. Hice con él la prueba de asociación y por ello supe que sufría las consecuencias de un formidable complejo materno. Procedía de una rica y distinguida familia, tenía una simpática mujer y, por así decirlo, carecía de preocupaciones aparentemente. Sólo que bebía demasiado y esto era un desesperado intento de narcotizarse para olvidar su agobiante situación
Naturalmente, por este método no logró librarse de sus dificultades.
Su madre era propietaria de una gran empresa y el hijo, extraordinariamente inteligente, ocupaba en ella un puesto directivo. Realmente hubiera debido sustraerse mucho antes a la humillante subordinación de su madre, pero no podía decidirse a sacrificar su brillante posición. Así pues, quedó ligado a su madre, que le había facilitado su puesto. Siempre que estaba con ella o debía someterse a una de sus intromisiones comenzaba a beber para adormecer sus afectos o bien liberarse de ellos. En el fondo, sin embargo, no quería abandonar el confortable nido, sino que se dejaba seducir, en contra de sus propios instintos, por la comodidad y el bienestar.
Después de un corto tratamiento dejó de beber y se consideró curado. Pero yo le dije: «No le garantizo que no vuelva a caer en la misma situación si regresa a su antiguo puesto.» No me creyó y regresó con buenos ánimos a América.
Apenas estuvo nuevamente bajo la influencia de su madre, reincidió en la bebida. Entonces fui llamado por su madre, que se encontraba de paso en Suiza, para una consulta. Era una mujer razonable, pero de un carácter de mil demonios. Me di cuenta de con quién debía enfrentarse el hijo y supe que éste no disponía de las fuerzas necesarias para oponerse. Físicamente era él de aspecto algo delicado y en condiciones de inferioridad respecto a su madre. Así pues, me decidí por un golpe de fuerza. En ausencia del hijo, extendí ante ella un certificado de que él, a causa del alcoholismo, no podía desempeñar por más tiempo su cargo en el negocio. Debía ser despedido. Este consejo fue cumplido y naturalmente el hijo se indispuso conmigo.
En este caso realicé algo que, normalmente, no es fácil de conciliar con la conciencia médica. Pero sabía que debía aceptar sobre mí esta responsabilidad para bien del paciente.
¿Cómo se desarrolló el caso en lo sucesivo? Se separó de su madre y pudo desenvolver su personalidad: hizo una brillante carrera pese a o a causa del drástico tratamiento. Su mujer me estaba agradecida, pues su marido no sólo había superado el alcoholismo, sino que seguía su propio camino con sumo éxito.
Durante años tuve remordimientos respecto a este paciente por haberle extendido a escondidas aquel certificado. Pero sabía con certeza que sólo un golpe de fuerza podía liberarlo. Y con ello la neurosis quedaba también resuelta.” (pp. 150 – 152)(Negritas agregadas por nosotros).

* En el folleto citado de AA se utiliza el término conversión. Podría ser un problema de traducción, pero como veremos en el siguiente post Jung no creía en las conversiones, ni en la doctrina de la gracia de Dios que tanto utiliza el programa religioso de los doce pasos de AA.

C.G. Jung y Alcohólicos Anónimos, algunas observaciones, parte # 3


Existe una carta de Carl Gustav Jung a Bill Wilson, cofundador de Alcohólicos Anónimos. La carta fue escrita en el año 1961 en respuesta a una misiva de Wilson donde la recordaba a Jung que el programa de AA se originó en un paciente norteamericano que atendió Jung (en la autobiografía de éste último se da una versión complementa mente distinta a la que plantea la literatura de AA, como indiqué con anterioridad).

Dicha carta es citada en la literatura de AA como una muestra de la aprobación por una figura de autoridad del programa “espiritual” frente al alcoholismo. Usualmente es utilizada en los grupos por líderes dogmáticos, que son los que predominan en AA, para descalificar a los que no quieren aceptar “la gracia de Dios” y no practican el programa de los 12 pasos de AA. Este recurrente discurso sobre la no práctica del programa me resulta muy sospechoso: ¿por qué si dicen que el programa es tan bueno y eficaz frente al alcoholismo a los miembros de AA les cuesta tanto practicarlo? ¿No será que no se ajusta a las diversas situaciones emocionales y sociales de las personas dependientes del alcohol porque representa un punto de vista dogmático y particular de los fundadores de AA?

Sobre dicha carta, deben decirse dos cosas. Primero, existe una diferencia sustantiva entre su contenido y un escrito anterior de C.G. Jung sobre el alcohol. Veamos la diferencia:

En la carta de respuesta de Jung a Wilson afirma lo siguiente:
“Alcohol en latín es spiritus y se utiliza la misma palabra para la más alta experiencia religiosa, al igual que para el más depravante veneno. Por lo tanto la fórmula útil es spiritus contra spiritum” (Transmítelo, la historia de Bill Wilson. AAWS, 1984, p. 379, sin fecha de la versión traducida. Versión digital). Además en su carta Jung utiliza los términos dios y diablo, pero dice que utiliza un lenguaje medieval para darse a entender, o sea, que trata de retrasado a los Alcohólicos Anónimos pues insinúa que sólo comprenden un lenguaje medieval.

En un escrito previo de Jung da una versión por completo discordante de lo anterior, pues más bien valora positivamente el alcohol, y en concreto el vino, como parte del espíritu humano y expresión de la civilización:
"No obstante, el pan y el vino son productos culturales importantes, realmente expresan la vitalidad del Ser Humano. Representan un conocimiento cultural, que es el fruto de la atención, la paciencia, la industria, la devoción y la laboriosa instrumentación. Las palabra 'Nuestro pan de cada día', expresan el ansioso cuidado del Ser Humano por su existencia. Produciendo pan, hace su vida más segura. Pero también 'No solo de pan vive el Hombre', así pues el pan es acompañado por el vino, cuyo cultivo siempre ha demandado un grado de atención y mucho trabajo. El vino, sin embargo es equivalente como expresión de logros culturales y donde no hay viñedos, existe solamente vida incivilizada de nómades y cazadores.
Como especial naturaleza de éstas substancias, el pan es naturalmente un alimento. Existe un dicho popular que reza: 'El vino fortifica', aunque no en el mismo sentido en que el alimento 'mantiene'. (El vino) estimula y 'pone contento el corazón del Ser Humano', por la virtud de cierta sustancia volátil la cual ha sido siempre llamada 'Espíritu'. Es en verdad no como la inocua agua sino una 'inspirante' bebida. Así pues el pan representa el medio físico de subsistencia mientras que el vino, el espiritual".
C.G. Jung, "Transformation Symbolism in the Mass," in The Collected Works of C.G. Jung, 11, pars. 382, 384. Cita tomada de este sitio Web

Debe indicarse además que en la carta de Jung parece dar dos opciones al paciente Rowland H., e indica: " Su ansia de alcohol era el equivalente a un nivel bajo de sed espiritual de nuestro ser por la integridad que, expresado en lenguaje medioeval, es: la unión con Dios. ¿Cómo podría formular una cierta percepción así en un lenguaje que no se a mal interpretado en nuestros días? La única forma correcta y legítima de una experiencia así, es que en la realidad te sucede y que sólo ocurre cuando caminas sobre una senda que te conduce a una comprensión más alta. Tú podrías ser conducido a esa meta por un acto de la gracia o mediante un contacto personal y honesto con amigos, o por medio de una educación más alta de la mente, más allá de los confines del mero racionalismo. (…) Un hombre ordinario, que no está protegido por una acción desde lo alto y se encuentra aislado de la sociedad, no puede resistir el poder del mal, al que muy aislado de la sociedad, no puede resistir el poder del mal, al que muy aptamente se le llama Diablo; pero el uso de esas palabras hace surgir tantos errores, que uno sólo puede permanecer alejado de ellas tanto como le sea posible". Este última frase subrayada por este blogger nunca es citado por los líderes dogmáticos de AA que dicen que solo el camino "espiritual" podrá recuperar a un "alcohólico". Igualmente tampoco se dice que una posible opción es el "contacto personal y honesto con amigos", sino que simplemente se cita la frase "más allá de los confines del mero racionalismo".

La psicología analítica de Jung se basa, además del psicoanálisis, en diversas fuentes heréticas y disidentes como los antiguos
gnósticos, la alquimia y la mitología, que difieren notablemente de la ortodoxia pseudoprotestante anglosajona de la literatura de Alcohólicos Anónimos. No deberían utilizar de manera tramposa a una figura de la estatura intelectual de Jung para justificar una secta anti-intelectual, dogmática y filistea. Difícilmente Jung, quien no creía en las conversiones y no congeniaba con el concepto "la gracia de Dios", como indicamos en un post anterior, hubiese tenido afinidad con un programa basado en la manipulación emocional y la amenaza para que las personas lleguen a pensar de determinada manera, es decir, según el dogma de los doce pasos de AA.



C. G. JUNG Y ALCOHOLICOS ANONIMOS,
ALGUNAS OBSERVACIONES PARTE # 2

En el movimiento de Alcohólicos Anónimos (AA) es frecuente escuchar en las reuniones decir que su programa “espiritual” se origina en el pensamiento de C.G. Jung.  En un post anterior reproducíamos lo que dice Jung al respecto sobre un norteamericano con problemas de alcoholismo, que difieren sustancialmente de la manera en que se cuenta esta historia en la literatura de AA, principalmente en el libro Alcohólicos Anónimos (capitulo 2) y en las “Tres charlas a sociedades medicas de Bill W. cofundador de AA”.
Aquí haremos referencia a dos contrastes muy marcados entre el pensamiento de Jung y el fundamentalismo reciclado de los AA.  En el folleto citado de las “Tres charlas…” dice Bill Wilson que Jung le dijo al hombre de negocios norteamericano que solo podía resolver su problema con “una experiencia transformadora, una experiencia de conversión”.
Este lenguaje es totalmente ajeno al pensamiento heterodoxo de Jung, quien en su autobiografía se pronuncia explícitamente en contra de las conversiones: “No intento nunca que mis pacientes se conviertan.  Para mi todo consiste en que el paciente se forme su propio criterio.  Un pagano es para mi un pagano, un cristiano un cristiano, un judío un judío, cuando ello corresponde a su destino.” (Recuerdos, sueños, pensamientos.  Barcelona, Editorial Seix Barral 1999).
En la introducción a dicha obra, Aniela Jaffé, quien se encargo de elaborar la autobiografía a partir de una serie de entrevistas realizadas en 1957, dice que Jung en términos de las religiones es un disidente:
“El concepto de Jung de lo religioso se diferencia en muchos aspectos del cristianismo tradicional.  Particularmente en su respuesta a la cuestión del mas y en la representación de un Dios no solo bueno o “querido”.  Desde el punto de vista del cristianismo dogmatico, Jung era un disidente.  Esto lo pudo notar el mismo, una y otra vez, en la oposición que en todo el mundo, hallaron sus obras.” (págs. 12-13, libro citado).
Alcohólicos Anónimos, por el contrario, siempre ha buscado la aprobación de religiosos, tal y como aparece en sus libros “AA llega a su mayoría de edad”, el libro “grande” o “libro azul” (que lleva el nombre de la organización), entre otros.
Además, en la literatura de AA se insiste en el concepto de la gracia de Dios, un término que remite a la doctrina de la justificación por la fe y al cual Jung no era muy afecto.  Por ejemplo, en el libro Doce Pasos y Doce Tradiciones de AA se afirma:”…estamos sobrios hoy solo por la gracia de Dios, y que cualquier éxito que tengamos se debe mas a El que a nosotros mismos” (p. 90).
Jung, hijo de un pastor luterano, en su autobiografía citada afirma por el contrario lo siguiente, refiriéndose a una crisis de su cosmovisión religiosa en su adolescencia:”…la comunión había sido para mi un fatal acontecimiento (…) La concepción religiosa que me parecía la única relación con el Todo, estaba destruida, es decir, no podría ya participar en la fe general.  El fracaso de la comunión, ¿era no fracaso? Yo me había preparado con toda seriedad y expresaba experimentar en mi la gracia y la revelación, pero nada sucedió.  Dios permaneció ausente.” (Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos.  Edición citada, págs. 74-75).
Jung, con una formación inicial como psiquiatra, desarrollo una corriente denominada psicología analítica para diferenciarla del psicoanálisis. Su extraordinaria erudición lo llevo a una búsqueda en diversas corrientes de pensamiento como la mitología, los antiguos gnósticos, la alquimia, el orientalismo, entre otros.














Hemos encontrado la presente información sobre Carl Gustav Jung y Alcohólicos Anónimos, cuyo contenido y enfoque indudablemente es responsabilidad de quien así lo ha publicado en Internet: pero que por su planteamiento consideramos  que puede ser utilizado como punto de partida para un tema de reflexión para los lectores de este blog.

Uno es A.A. si dice que lo es…



En el año de mi 50 Aniversario: 1961/2011
Para los A.A. que buscan ir más allá de su recuperación:
Tema:
Uno es A.A. si dice que lo es…
                Reflexionando sobre el tema.
Si ya dejamos de beber ¿Para que serlo? ¿Por qué sino lo somos A.A. no es?
                A.A. no es sino lo somos nosotros.  ¿Cómo es eso? Si no soy A.A., A.A. no es?
                Sencillamente porque A.A. es lo que nosotros somos.  Para ser real A.A., debemos entonces realizarnos: I no es fácil:

El análisis de la realidad es fundamental para quienes buscamos realizarnos entre los hombres.  Por ello es importante que clarifiquemos, aunque sea brevemente, lo que tradicionalmente Alcohólicos Anónimos ofrece como base “real” del conocimiento que imparte sobre dicho termino, origen indudable de los significados subjetivos que dan lugar a la vida diaria que “vive y comparte” desde que conoce los grupos A.A. el individuo.
En primer lugar, lo que uno encuentra en Alcohólicos Anónimos es una realidad ordenada.  Independientemente de su aprehensión por el individuo, ELLA ES, o sea, que sus fenómenos y la objetivación de los mismos están creados antes de ser generados por los sujetos cuyo arribo se presupone en tales o cuales condiciones.  Es como jugar al adivino, en verdad Alcohólicos Anónimos pretende adivinarlo a uno.
Segundo, o en otras palabras la realidad en A.A. ES TEORICA, es un IDEAL SUCEDANEO de la misma que se presenta anónimo, con otro nombre, como doctrina que pretende ser principio autónomo.  Toda realidad, es cierto, crea ideales que mediante objetivos plausibles se concretizan, pero un ideal divorciado de la realidad solo puede hacer surgir combinaciones extraordinarias para hombres ordinarios.
La generalización y lo que abstrae del Programa de Doce Pasos separa al A.A. de su realidad, de la cual sin embargo mantiene un reflejo profundo y fiel.  Que disyuntiva!
1º) Si de lo primero forma conceptos absolutos cae en la ingenuidad y por lo tanto incapaz de dar una respuesta real y verdadera al problema del alcoholismo como factor negativo de la sociedad que comparte con otros seres humanos.
2°) Si en cambio el reflejo fiel de su experiencia no lo transforma en algo independiente de su ser social, se garantiza para si el no rebasar los limites racionales de su ideal, conservando su pensamiento unido a la realidad.
Insistamos, en el primer caso se resigna a vivir una cotidianidad rutinaria, persistente, que le proporciona desde luego una relativa objetividad de las cosas, aunque siempre tenues, antojadizas, modificables y hasta suprimibles, es decir: puede vivir sin saber.
En el segundo caso, por el contrario se torna en un ser biográfico, le da sentido histórico a su acontecer y esta en la probabilidad de descubrirse a si mismo en un mundo compartido.
Después de todo lo que uno verdaderamente desea es que la realidad sea un hecho innegable y sentirse capaz de asumirla, y asumida, transformarla.
Pero que pasa con A.A.? Absorbida por su ideal de realidad dogmatizó a sus miembros que ven herejía en todo cuestionamiento, volviendo acrítico el movimiento.  Al fin i al cabo lo que importa es no solo que A.A. dé resultado, sino que sea justa y ecuánime.

                                                                                                              Ricky  Morales     08/02/2011


A.A. 2011



Como lo dijimos en su momento….

Cierto que durante largo tiempo A.A. nos ha ofrecido un Programa de Recuperación Personal y un conjunto de principios en sus tradiciones que les permite ante el publico –entiéndase Gran Publico- una buena imagen, aceptable, aunque no necesariamente deseable, a menos que constituya una alternativa.  Cierto también que son muchos los hombres y mujeres en muchos países que atribuimos a esos principios y propósitos una nueva vida, caracterizada por lo general, en la abstención de bebidas alcohólicas y la sobriedad  que de ello viene.
Cierto que como Asociación Alcohólicos Anónimos cuenta con organismos de servicios, de carácter mundial y regional, bien estructurados, jerarquizados mediante laboreo y aunque independientes unos de otros concluyen siempre en conferencias nacionales e internacionales, que los determina invariablemente en su criterio y los uniforma en el contenido original del Legado. La mas alta conferencia tiene carácter mundial y pretende ser la expresión o consecuencia de la INDEPENDENCIA DE A.A., por haber nacido al optar los fundadores de la Asociación, la “ entrega de A.A. “ a su pueblo universal, el cual mediante la representatividad de sus Delegados Finales – proceso de delegación muy vulnerable si se evalúa – asume ser dicha Conferencia Mundial la responsabilidad del “destino “ de A.A. logrado siempre asegurar dogmatizando el despegue básico.  Organización, abundante literatura, recursos económicos fuertes, bastante edad, hacen de A.A. una cosa poderosa, de mucho cuidado, que requiere a gritos un serio cuestionamiento.  Como Asociación esta al alcance de los individuos que se han propuesto como problema ante ella: falta mucho que examinar para aseverar que ella alcanza al hombre.
En la literatura informativa y formativa que posee tratase de ubicar la “ originalidad de A.A. “ en el marco de su fundación, como si hubiere sido concebida adulta, acabada, ante la cual la humanidad del individuo deberá mediatizarse e iniciar un proceso de “ ser como otros “.
Esta ubicación “original  “produce en el individuo la sensación de que A.A. es para el y no de el, de autor de su vida pasa a la de actor de otra que le recetan, trocando el sentido de pertenencia por el de adherencia.
Lo que ahora parece ser lo principal en el A.A., o se su programa de DOCE PASOS, no constituyo originariamente lo esencial para que A.A. se diera, por decirlo así.  Desde luego que de una manera particular si esta comprendido en su origen, dada la previa conversión religiosa de su Fundador activo, pero ello no significa que sus postulados, sobre todo los religiosos hayan sido determinantes en la creación de la Asociación, donde la practica oral de experiencias y el calor humano provenientes de hombres que al concentrarse hicieron posible que surgiera su fortaleza y definieran su esperanza fueron factores mas importantes.  Si después se les dio forma a dichas creencias religiosas y se le elaboro envoltorio psicológico propio de aquella época, graduándolos en doce instancias, no justifica de ninguna manera su institucionalidad actual que genera en su ejercicio doctrinal hombres bajo el tiempo, agotados en su caso personal. Un análisis honesto descarta la posibilidad de defensa que se base en el carácter “ sugerido “ del programa de doce pasos, ofreciendo en apariencia la libre opción de adoptarlo o dejarlo; debe tomarse en cuenta que tan sugerencia cae sobre un hombre sugestionado por el método asistencial que el grupo emplea para tratamiento del alcoholismo, lo que explica la aceptación general y tácita que el  se hace sin ninguna critica previa.
El caso perpetuo, típico individualismo cultivado “espiritualmente “por este tratamiento, esta produciendo una Comunidad ahistórica, sin deseos ni fuerzas para procurarse autenticidad, conforme con su presente anterior e indiferente al desfase de si misma.  Es frase común expresar que A.A. no tiene nada propio y desde sus inicios se acepta la consignación de valores ajenos en su estructura moral e ideológica por cuantos más religiosos más ajenos.  Sin embargo grave resulta la estatización de dichos aportes, pues un ligero examen histórico de las religiones nos permite apreciar su evolución y descubrir que estas han eliminado ángeles y demonios en la medida que se humaniza su conocimiento.  En su transito de lo divino a lo humano la moral que inspiran las religiones ha perdido su carácter de eterna y penetrado en la historia obteniendo con ello la comprensión necesaria para dictaminar con acierto la subordinación del pecado personal al pecado estructural.  Ese solo hecho revoluciona totalmente las concepciones que sobre la materia dicha posee el programa de A.A., es decir que sustancialmente A.A. se ve cuestionada por el conflicto evolutivo de su acreedor principal: la religión.
Considero que en semejantes circunstancias es incluso vano que el alcohólico abstemio se pregunte como ser A.A., puesto que siempre será interrogación de un ser carencial instalado en el nivel de los simples hechos, fruto de una realidad mixtificada en la cual se puede ser cualquier cosa desde el momento que se es. Trasladando al miembro de A.A., a una postura de ficción con signo distinto del que declara, con ideas extrañas y aun opuestas al principismo que lo guía.

Ricky Morales

viernes, 13 de mayo de 2011

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Ricky.