C.G. Jung y Alcohólicos Anónimos, algunas
observaciones, parte # 1
El común escuchar en los grupos de Alcohólicos
Anónimos (AA) que su programa se debe o surgió del consultorio de Carl Jung. En
la literatura de AA se cita la siguiente historia, que aquí presentamos de
manera resumida.
Se dice en el libro Alcohólicos Anónimos, el texto fundador del movimiento,
conocido también como libro azul o libro grande, que un hombre de negocios
norteamericano “apto y con buen sentido” había pasado de un sanatorio a otro
para tratar su problema de alcoholismo y que fue a Europa donde siguió un
tratamiento con Carl G. Jung, al finalizarlo “creía haber adquirido tal
conocimiento del funcionamiento interior de su mente y de sus resortes
escondidos, que una recaída era algo inimaginable. A pesar de esto, al poco
tiempo estaba borracho” (pág. 24, 3era edición, versión en español 1990). Se
dice que volvió donde Jung y que este le dijo “tiene usted la mente de un
alcohólico crónico (…) nunca he visto recuperarse a nadie”. El hombre de
negocios (después llamado Rowland H. en la literatura de AA) le preguntó “¿no
hay ninguna excepción?” y Jung le contestó: “Sí, sí la hay (…) Aquí y allá, de
vez en cuando, algunos alcohólicos han tenido experiencias espirituales vitales
(…) Parecen ser de la naturaleza de enormes desplazamientos y reajustes emocionales”
(pág. 25).
En otra publicación de AA llamada “Tres charlas a sociedades médicas por Bill
W., co-fundador de AA” se da una versión ligeramente distinta del discurso de
Jung. Supuestamente le dijo a Rowland H., además de lo anterior: “La fe
religiosa corriente no es suficiente. De lo que yo hablo de una experiencia
transformadora, una experiencia de conversión* si le parece mejor el
término. Solo puedo recomendarle que se sitúe en la atmósfera religiosa de su
escogencia (…) y que se entregue a cualquier Dios que usted crea que exista. El
rayo de la experiencia transformadora podría entonces golpearlo”.
En la autobiografía de Carl G. Jung Recuerdos, sueños, pensamientos –Editorial Seix Barral- Jung da una visión completamente distinta del proceso terapéutico con
dicho hombre de negocios, además de decir que no era “alcohólico” sino una
neurótico corriente con un pavoroso complejo materno:
“Un colega americano me había enviado un paciente. El diagnóstico decía
«neurastenia alcohólica». El pronóstico le calificaba de «incurable». (…) Vino
a las horas de consulta y después de que hube conversado un poco con él advertí
que el hombre tenía una neurosis corriente de cuyo origen psíquico él no
sospechaba nada. Hice con él la prueba de asociación y por ello supe que sufría
las consecuencias de un formidable complejo materno. Procedía de una
rica y distinguida familia, tenía una simpática mujer y, por así decirlo,
carecía de preocupaciones aparentemente. Sólo que bebía demasiado y esto era un
desesperado intento de narcotizarse para olvidar su agobiante situación
Naturalmente, por este método no logró librarse de sus dificultades.
Su madre era propietaria de una gran empresa y el hijo, extraordinariamente
inteligente, ocupaba en ella un puesto directivo. Realmente hubiera debido
sustraerse mucho antes a la humillante subordinación de su madre, pero no podía
decidirse a sacrificar su brillante posición. Así pues, quedó ligado a su
madre, que le había facilitado su puesto. Siempre que estaba con ella o debía
someterse a una de sus intromisiones comenzaba a beber para adormecer sus
afectos o bien liberarse de ellos. En el fondo, sin embargo, no quería
abandonar el confortable nido, sino que se dejaba seducir, en contra de sus
propios instintos, por la comodidad y el bienestar.
Después de un corto tratamiento dejó de beber y se consideró curado. Pero yo
le dije: «No le garantizo que no vuelva a caer en la misma situación si regresa
a su antiguo puesto.» No me creyó y regresó con buenos ánimos a América.
Apenas estuvo nuevamente bajo la influencia de su madre, reincidió en la
bebida. Entonces fui llamado por su madre, que se encontraba de paso en Suiza,
para una consulta. Era una mujer razonable, pero de un carácter de mil
demonios. Me di cuenta de con quién debía enfrentarse el hijo y supe que éste
no disponía de las fuerzas necesarias para oponerse. Físicamente era él de
aspecto algo delicado y en condiciones de inferioridad respecto a su madre. Así
pues, me decidí por un golpe de fuerza. En ausencia del hijo, extendí ante ella
un certificado de que él, a causa del alcoholismo, no podía desempeñar por más
tiempo su cargo en el negocio. Debía ser despedido. Este consejo fue cumplido y
naturalmente el hijo se indispuso conmigo.
En este caso realicé algo que, normalmente, no es fácil de conciliar con la
conciencia médica. Pero sabía que debía aceptar sobre mí esta responsabilidad
para bien del paciente.
¿Cómo se desarrolló el caso en lo sucesivo? Se separó de su madre y pudo
desenvolver su personalidad: hizo una brillante carrera pese a o a causa del
drástico tratamiento. Su mujer me estaba agradecida, pues su marido no sólo
había superado el alcoholismo, sino que seguía su propio camino con sumo éxito.
Durante años tuve remordimientos respecto a este paciente por haberle extendido
a escondidas aquel certificado. Pero sabía con certeza que sólo un golpe de
fuerza podía liberarlo. Y con ello la neurosis quedaba también resuelta.”
(pp. 150 – 152)(Negritas agregadas por nosotros).
* En el folleto citado de AA se utiliza el término conversión. Podría ser un
problema de traducción, pero como veremos en el siguiente post Jung no
creía en las conversiones, ni en la doctrina de la gracia de Dios que tanto
utiliza el programa religioso de los doce pasos de AA.
C.G.
Jung y Alcohólicos Anónimos, algunas observaciones, parte # 3
Existe una carta de Carl Gustav Jung a Bill Wilson, cofundador de Alcohólicos
Anónimos. La carta fue escrita en el año 1961 en respuesta a una misiva de
Wilson donde la recordaba a Jung que el programa de AA se originó en un
paciente norteamericano que atendió Jung (en la autobiografía de éste último se
da una versión complementa mente distinta a la que plantea la literatura de AA,
como indiqué con anterioridad).
Dicha carta es citada en la literatura de AA como una muestra de la aprobación
por una figura de autoridad del programa “espiritual” frente al alcoholismo.
Usualmente es utilizada en los grupos por líderes dogmáticos, que son los que
predominan en AA, para descalificar a los que no quieren aceptar “la gracia de
Dios” y no practican el programa de los 12 pasos de AA. Este recurrente
discurso sobre la no práctica del programa me resulta muy sospechoso: ¿por qué
si dicen que el programa es tan bueno y eficaz frente al alcoholismo a los
miembros de AA les cuesta tanto practicarlo? ¿No será que no se ajusta a las
diversas situaciones emocionales y sociales de las personas dependientes del
alcohol porque representa un punto de vista dogmático y particular de los
fundadores de AA?
Sobre dicha carta, deben decirse dos cosas. Primero, existe una diferencia
sustantiva entre su contenido y un escrito anterior de C.G. Jung sobre el
alcohol. Veamos la diferencia:
En la carta de respuesta de Jung a Wilson afirma lo siguiente:
“Alcohol en latín es spiritus y se utiliza la misma
palabra para la más alta experiencia religiosa, al igual que para el más
depravante veneno. Por lo tanto la fórmula útil es spiritus contra spiritum” (Transmítelo, la historia de
Bill Wilson. AAWS, 1984, p. 379, sin fecha de la versión traducida. Versión digital). Además en su carta Jung
utiliza los términos dios y diablo, pero dice que utiliza un lenguaje medieval
para darse a entender, o sea, que trata de retrasado a los Alcohólicos Anónimos
pues insinúa que sólo comprenden un lenguaje medieval.
En un escrito previo de Jung da una versión por completo discordante de lo
anterior, pues más bien valora positivamente el alcohol, y en concreto el vino,
como parte del espíritu humano y expresión de la civilización:
"No obstante, el pan y el
vino son productos culturales importantes, realmente expresan la vitalidad del
Ser Humano. Representan un conocimiento cultural, que es el fruto de la
atención, la paciencia, la industria, la devoción y la laboriosa
instrumentación. Las palabra 'Nuestro pan de cada día', expresan el ansioso
cuidado del Ser Humano por su existencia. Produciendo pan, hace su vida más
segura. Pero también 'No solo de pan vive el
Hombre', así pues el pan es acompañado por el vino, cuyo cultivo
siempre ha demandado un grado de atención y mucho trabajo. El vino, sin embargo
es equivalente como expresión de logros culturales y donde no hay viñedos,
existe solamente vida incivilizada de nómades y cazadores.
Como especial naturaleza de éstas substancias, el pan es naturalmente un
alimento. Existe un dicho popular que reza: 'El vino
fortifica', aunque no en el mismo sentido en que el alimento 'mantiene'. (El vino) estimula y 'pone contento el corazón del Ser Humano',
por la virtud de cierta sustancia volátil la cual ha sido siempre llamada 'Espíritu'. Es en verdad no como la
inocua agua sino una 'inspirante'
bebida. Así pues el pan representa el medio físico de subsistencia mientras que
el vino, el espiritual". C.G.
Jung, "Transformation Symbolism in the Mass," in The Collected Works
of C.G. Jung, 11, pars. 382, 384. Cita tomada de este sitio Web
Debe indicarse además que en la carta de Jung parece dar dos opciones al
paciente Rowland H., e indica: " Su ansia de alcohol era el equivalente a
un nivel bajo de sed espiritual de nuestro ser por la integridad que, expresado
en lenguaje medioeval, es: la unión con Dios. ¿Cómo podría formular una
cierta percepción así en un lenguaje que no se a mal interpretado en nuestros
días? La única forma correcta y legítima de una experiencia así, es que en la
realidad te sucede y que sólo ocurre cuando caminas sobre una senda que te
conduce a una comprensión más alta. Tú podrías ser conducido a esa meta por un
acto de la gracia o mediante un contacto personal y honesto con amigos,
o por medio de una educación más alta de la mente, más allá de los confines del
mero racionalismo. (…) Un hombre ordinario, que no está protegido por una
acción desde lo alto y se encuentra aislado de la sociedad, no puede resistir el
poder del mal, al que muy aislado de la sociedad, no puede resistir el poder
del mal, al que muy aptamente se le llama Diablo; pero el uso de esas
palabras hace surgir tantos errores, que uno sólo puede permanecer alejado de
ellas tanto como le sea posible". Este última frase subrayada por este
blogger nunca es citado por los
líderes dogmáticos de AA que dicen que solo el camino "espiritual"
podrá recuperar a un "alcohólico". Igualmente tampoco se dice que una
posible opción es el "contacto personal y honesto con amigos", sino
que simplemente se cita la frase "más allá de los confines del mero
racionalismo".
La psicología analítica de Jung se basa, además del psicoanálisis, en diversas
fuentes heréticas y disidentes como los antiguos gnósticos, la alquimia y la mitología, que
difieren notablemente de la ortodoxia pseudoprotestante anglosajona de la
literatura de Alcohólicos Anónimos. No deberían utilizar de manera tramposa a
una figura de la estatura intelectual de Jung para justificar una secta
anti-intelectual, dogmática y filistea. Difícilmente Jung, quien no creía en las
conversiones y no congeniaba con el concepto "la gracia de Dios",
como indicamos en un post anterior,
hubiese tenido afinidad con un programa basado en la manipulación emocional y
la amenaza para que las personas lleguen a pensar de determinada manera, es decir,
según el dogma de los doce pasos de AA.
C. G. JUNG Y ALCOHOLICOS ANONIMOS,
ALGUNAS OBSERVACIONES PARTE # 2
En el movimiento de Alcohólicos Anónimos (AA) es
frecuente escuchar en las reuniones decir que su programa “espiritual” se
origina en el pensamiento de C.G. Jung.
En un post anterior reproducíamos lo que dice Jung al respecto sobre un
norteamericano con problemas de alcoholismo, que difieren sustancialmente de la
manera en que se cuenta esta historia en la literatura de AA, principalmente en
el libro Alcohólicos Anónimos (capitulo 2) y en las “Tres charlas a sociedades
medicas de Bill W. cofundador de AA”.
Aquí haremos referencia a dos contrastes muy
marcados entre el pensamiento de Jung y el fundamentalismo reciclado de los
AA. En el folleto citado de las “Tres
charlas…” dice Bill Wilson que Jung le dijo al hombre de negocios
norteamericano que solo podía resolver su problema con “una experiencia
transformadora, una experiencia de conversión”.
Este lenguaje es totalmente ajeno al pensamiento
heterodoxo de Jung, quien en su autobiografía se pronuncia explícitamente en
contra de las conversiones: “No intento nunca que mis pacientes se
conviertan. Para mi todo consiste en que
el paciente se forme su propio criterio.
Un pagano es para mi un pagano, un cristiano un cristiano, un judío un
judío, cuando ello corresponde a su destino.” (Recuerdos, sueños,
pensamientos. Barcelona, Editorial Seix
Barral 1999).
En la introducción a dicha obra, Aniela Jaffé,
quien se encargo de elaborar la autobiografía a partir de una serie de
entrevistas realizadas en 1957, dice que Jung en términos de las religiones es
un disidente:
“El concepto de Jung de lo religioso se diferencia
en muchos aspectos del cristianismo tradicional. Particularmente en su respuesta a la cuestión
del mas y en la representación de un Dios no solo bueno o “querido”. Desde el punto de vista del cristianismo
dogmatico, Jung era un disidente. Esto
lo pudo notar el mismo, una y otra vez, en la oposición que en todo el mundo,
hallaron sus obras.” (págs. 12-13, libro citado).
Alcohólicos Anónimos, por el contrario, siempre ha
buscado la aprobación de religiosos, tal y como aparece en sus libros “AA llega
a su mayoría de edad”, el libro “grande” o “libro azul” (que lleva el nombre de
la organización), entre otros.
Además, en la literatura de AA se insiste en el
concepto de la gracia de Dios, un término que remite a la doctrina de la
justificación por la fe y al cual Jung no era muy afecto. Por ejemplo, en el libro Doce Pasos y Doce
Tradiciones de AA se afirma:”…estamos sobrios hoy solo por la gracia de Dios, y
que cualquier éxito que tengamos se debe mas a El que a nosotros mismos” (p.
90).
Jung, hijo de un pastor luterano, en su
autobiografía citada afirma por el contrario lo siguiente, refiriéndose a una
crisis de su cosmovisión religiosa en su adolescencia:”…la comunión había sido
para mi un fatal acontecimiento (…) La concepción religiosa que me parecía la
única relación con el Todo, estaba destruida, es decir, no podría ya participar
en la fe general. El fracaso de la
comunión, ¿era no fracaso? Yo me había preparado con toda seriedad y expresaba
experimentar en mi la gracia y la revelación, pero nada sucedió. Dios permaneció ausente.” (Jung. Recuerdos,
sueños, pensamientos. Edición citada, págs.
74-75).
Jung, con una formación inicial como psiquiatra,
desarrollo una corriente denominada psicología analítica para diferenciarla del
psicoanálisis. Su extraordinaria erudición lo llevo a una búsqueda en diversas
corrientes de pensamiento como la mitología, los antiguos gnósticos, la
alquimia, el orientalismo, entre otros.
Hemos encontrado la presente información sobre Carl
Gustav Jung y Alcohólicos Anónimos, cuyo contenido y enfoque indudablemente es
responsabilidad de quien así lo ha publicado en Internet: pero que por su
planteamiento consideramos que puede ser
utilizado como punto de partida para un tema de reflexión para los lectores de
este blog.