lunes, 5 de octubre de 2009

Undécimo paso, 1a. acotación

Ambas son oraciones: meditar es orar mentalmente. El A.A. ora cuando piensa y cuando habla de su experiencia, de su fe y de su esperanza. Si su pensamiento es claro y su palabra sincera, se le hará fácil encontrar el significado de su vida y lo útil que le ha sido desalojar todo compromiso en sus creencias.

20 de marzo de 1998.

Undécimo Paso, 2a. acotación

Aquel que lo practica participa psico orgánicamente en su significado. Nada menos, es la aplicación de su espíritu a la lucha de su vida, por el cambio de perspectivas.
Espiritual. El paso concilia al individuo, en una realidad, donde sentimiento y pensamiento, el unísono, se experimentan.

04 de abril de 1998.

Undécimo Paso, 3a. acotación

Es urgente el undécimo paso, porque es urgente el bien común de los A.A.
Actualmente, nuestra comunidad es un desierto social. Sin vínculos. Lo que conduce a actos insensatos, en busca de identidad.
Orar y meditar sobre ello procuraría coordenadas tendientes a la restauración del tejido social en A.A.

11 de abril de 1998.

Duodécimo Paso

Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

Duodécimo Paso, 1a. acotación

En los momentos actuales, los grupos de A.A. reclaman el mensaje de este paso. Es la hora de las convicciones y de los principios.
No se trata de mantenerse sin beber. Es ir más allá de la mera satisfacción de las necesidades. Es la oportunidad de superar el resto de lo inhumano, que aún perdura en nuestras vidas.

19 de abril de 1998.

Duodécimo Paso, 2a. acotación

El despertar espiritual y la alegría de vivir son concluyentes cimientos de verdad para un A.A. de espíritu, ubicada en la conciencia y la solidaridad fraternal.
No necesita ideales nuevos, sino tomar en serio lo que cree, predica y enseña.

26 de abril de 1998.

Duodécimo Paso, 3a. acotación

El equívoco ha provocado que este paso no sea productivo. Unos, confundiendo éxtasis con despertar espiritual, y otros, con la represión vulgar de la intolerancia.
Sigue siendo, sin embargo, la última oportunidad de expresar de palabra y acto la certeza de nuestros fundamentos.

03 de mayo de 1998.